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30 junio, 2016

Crítica: "Los besos en el pan" de Almudena Grandes

Contra la crisis, más barrio
Son muchos los seguidores de la obra de Almudena Grandes (Madrid, 1960), que esperaban ansiosos una nueva entrega de los Episodios de una guerra interminable, y que se han llevado un sorpresa con la publicación de Los besos en el pan, una historia de rabiosa actualidad, con un atractivo título, que hace referencia a los años del hambre en la posguerra.
  • Editorial: TUSQUETS EDITORES
  • ISBN: 9788490661918
  • Nº de páginas: 336 págs.
En un contexto de crisis y desigualdad que afecta a la sociedad española, en particular a sus clases medias y bajas, no ha dejado la autora, siempre comprometida en sus columnas de prensa y radio, ceder al desafío de novelar la situación crítica que está tolerando el país. Un barrio de Madrid, un barrio como tantos otros de cualquier ciudad española, sirve de escenario para situar la acción. Los vecinos de este barrio sufren y conviven con hechos y enredos cotidianos bien conocidos por el lector, ya que se trata de historias muy cercanas.
Estos vecinos, por supuesto, enterados de la situación económica que atravesaba el mundo occidental, y en particular su país, no fueron, sin embargo, conscientes de que ellos también podían verse agredidos en su día a día por la crisis. Será por el temperamento optimista y por un cierto grado de indolencia del español, el caso es que no fueron capaces de intuir que en un futuro cercano, podían verse afectados.

La culpable de tantas apreturas es la casa con jardín que se compraron en la costa hace tres años, cuando la crisis parecía un anuncio de una película de catástrofes y el director de la sucursal bancaria les ofrecía una hipoteca sin límites, os doy un poco más para la obra, ponemos otro poco más para los muebles, ¿y el seguro?, ¿y la alarma?, ¿y una piscina no vais a hacer? Pero les hacía tanta ilusión…
Una vez disfrutadas las vacaciones estivales, a primeros de septiembre, el barrio recupera su actividad habitual; sin embargo, varios de sus vecinos reciben noticias intranquilizadoras, noticias de posibles cierres patronales, de posibles reestructuraciones, de posibles eres o de posibles bajadas de sueldo, noticias que generan preocupaciones, y entonces sí, entonces empiezan a ser conscientes del impacto que la crisis puede ocasionarles. 
El barrio, como centro neurálgico de vivencias y actividades, también se ve afectado; en mayor o menor medida, sus vecinos se sienten agredidos por

01 junio, 2016

Crítica "La víspera de casi todo" de Víctor del Árbol

"No solía nevar tan cerca del mar. Pero aquella nevada de diez años atrás fue antológica. Los niños y los adultos de Punta Caliente amontonaban la nieve recién caída como si quisieran acapararla para llevársela a casa".


Fue entonces, hace diez años, cuando cayó aquella terrible nevada a orillas del mar, cuando tal vez empezó todo. O empezó una parte. O quizás fue antes, en los años cincuenta, cuando una pareja argentina emigró a Alemania. O años después, cuando volvió de nuevo a la Argentina para encontrarse con la traición y el destino.

No lo sabemos, pero para el inspector Germinal Ibarra todo pudo haber comenzado en Málaga en el verano de 2007, cuando tuvo que investigar la desaparición de Amanda, una niña de diez años a la que terminó por encontrar muerta y violada y cuando, preso de la rabia y la impotencia, mató a su asesino a golpes de pistola
 "Sacó la Beretta y golpeó con la culata al hombrecillo en la cabeza. Una, dos, tres, cinco veces consecutivas… pero la rabia no aflojaba. Así que siguió golpeándolo una y otra vez, con saña, como si se tratara de una venganza. No pensaba ya en esa niña asesinada. Pensaba en otro niño, en otro lugar y en otro tiempo. Un tiempo lejano pero que lo atormentaba cada día de su vida". 

Pudo haber comenzado entonces, pero en realidad empezó mucho antes, en un bosque gallego cuando el ahora inspector no era más que un niño, también de diez años, también asesinado y herido y renacido del dolor para volver a recaer en él tantos años después.

Para Germinal Ibarra todo pudo terminar esta madrugada del 20 de agosto de 2010 en que, como tantas otras noches, 
"abre la boca y abraza el estremecimiento que provoca el metal al entrar en contacto con la lengua. Muerde el cañón para que no tiemble e inclina la mano que sujeta el arma. Un disparo, un fulgor y el fundido al negro".

Pero, también ésta, como todas las noches, acaba por soltar la pistola e increparse a sí mismo su cobardía.

Ahora Germinal Ibarra lleva tres años en una comisaría de A Coruña a donde pidió el traslado tras el caso de Amanda.



Faro de Punta Nariga. Costa da Morte 
La novela sigue una técnica similar a la de otra que reseñé hace poco, "La luz que no puedes ver" de Anthony Doerr. En unos capítulos se va narrando el presente que transcurre todo en una noche, la del 20 de agosto de 2010. En otros, se cuentan unos hechos que comenzaron tres meses antes, a principios de junio en Punta Caliente, un pueblo de la Costa da morte, y que, poco a poco, irán avanzando hasta llegar al amanecer de dicho viernes 20 de agosto. La distribución de dichos capítulos es aquí más aleatoria que en la novela de Doerr donde se alternaban rigurosamente.

Los acontecimientos de Junio nada tienen que ver, en apariencia, con

01 mayo, 2016

Reseña de "La habitación oscura" de Isaac Rosa

Título: La habitación oscura
Autor: Isaac Rosa
Editorial: SEIX BARRAL
ISBN: 9788432215728
Páginas: 256
Así, a vuela pluma, nada más concluir la lectura de La habitación oscura de Isaac Rosa mis impresiones sobre la misma son extrañas:
 ¿Ante qué estamos? 
¿Qué es lo que acabo de leer: un ensayo novelado sobre crisis de todo tipo? 
¿Un conjunto de artículos periodísticos a propósito de la crisis económica engarzados unos con otros aprovechando una leve trama argumental?¿Qué intención tiene el autor, qué intenta transmitirnos? 

A ver si escribiendo saco algo en claro.

Sinopsis:
Un grupo de amigos jóvenes deciden,  por un hecho casual (un apagón), dedicar  una sala del sótano de la casa que tienen alquilada a habitación oscura en la que el silencio y la falta de luz tamizarán los encuentros que entre ellos pueda haber, realizados  siempre en un clima de alegría, absoluta libertad y ninguna coacción. Durante 15 años mantendrán esta pieza acondicionada, y a cuya función primera de puro divertimento y desahogo sexual, se irán añadiendo otras: la principal, servir  de  refugio de las insatisfacciones diarias, escapar del tiempo. Ya no sólo será el sábado, "el día en que casi nadie faltaba a la cita", sino que, individualmente o no, otros días de la semana la sala servirá a los partícipes de cobijo de sus fracasos, sus esfuerzos, los desencuentros personales con sus parejas, hijos o padres. Las  nuevas funcionalidades de la habitación oscura vienen dadas en gran medida por la transformación en las condiciones socio-económicas que la estable vida de estos jóvenes conoce a lo largo de unos años durante los cuales cambiará radicalmente su percepción sobre el mundo, sobre los otros y sobre ellos mismos.
Durante el período de funcionamiento de la habitación oscura habrá emparejamientos, separaciones, relaciones en conflicto, soledades elegidas…, en fin, todo lo que suele acaecer en la vida normal de cualquier grupo humano. Todo se sostendrá hasta que de fuera vengan elementos a perturbar la tranquilidad del grupo.

Comentario:
La novela se estructura en 8 capítulos entre los cuales se sitúan 7 breves secuencias de dos o tres páginas con el orientativo título cada una de ellas de “REC”. Estas breves secuencias ponen de manifiesto desde el primer momento la importancia que el mundo de la tecnología informática tiene en el relato general.

Toda la acción sucede durante una tarde de sábado, la última de existencia de esta habitación. Vemos al grupo de jóvenes aguardando la llegada de alguien; es una espera tranquila y al mismo tiempo temerosa. El narrador interno deja manifiesta su impersonalidad o dilución en el grupo a través del empleo de la primera persona del plural que alterna con la segunda del singular, ambas con un claro sentido generalizador. Abunda en este sentido impersonal el empleo indistinto del femenino o masculino con lo que el autor nos hace dudar constantemente sobre la identidad de quien está relatando. Yo creo que Isaac Rosa quiere

01 abril, 2016

Reseña "Matar a un ruiseñor" de Harper Lee


No hay mejor manera de honrar a los escritores que leer su obra. De este año no podía pasar que no leyese “Matar a un ruiseñor”. Harper Lee, su autora, moría hace poco más de un mes mientras dormía plácidamente en una residencia de ancianos en su Monroeville natal (Alabama), a las puertas de cumplir los 90 años.

Harper Lee escribió “Matar a un ruiseñor”, recibió por él el premio Pullitzer en 1961 y aquí se acabó su historia como escritora. Sin embargo este libro nació para instalarse para siempre en la memoria de los lectores y en historia de la literatura universal, siendo obligada lectura para los jóvenes norteamericanos en sus institutos.

La historia de cómo surgió es a su vez una historia en sí. Al principio he dicho que Matar a un ruiseñor fue su única obra, y realmente no es así. En verano de 2015 se publicó una segunda obra “Ve y pon un centinela”, que realmente fue la edición de un manuscrito que fue su primera obra, escrita algunos años antes de escribir Matar a un ruiseñor. Harper Lee intentó en vano que publicaran esta primera obra. Muchas fueron las editoriales que le dijeron no, hasta que llamó a la puerta de una pequeña editorial llamada Lipincott que mostró interés aunque con reservas, pidiéndole a Lee que reescribiera gran parte de la obra, para lo cual le asignaron a la editora Tay Hohoff para que la ayudara en el proceso.

En “Ve y pon un centinela”, la historia se centra en el encuentro de Scout con su padre Atticus Finch, veinte años después de los sucesos que se narran en “Matar a un ruiseñor”. Estos sucesos eran resumidos en ese libro en tan sólo un capítulo, sin embargo Tay Hohoff le dijo a Lee, con aquella voz grave de fumadora crónica, que esa era la historia, que tenía mucha potencia y que debía hacerla crecer más allá de un simple capítulo. Así nace “Matar a un ruiseñor”, desde el embrión de un capítulo y gracias a un trabajo que se prolongó durante casi tres años de escritura.


Tay Hohoff, editora en Lipincott, tuvo mucho que ver
en el nacimiento de "Matar a un ruiseñor"
(Foto extraída de Google Images)
“Matar a un ruiseñor” está estructurada en 31 capítulos distribuidos en dos partes, la primera parte conteniendo 11 y el resto (20) en la segunda parte. Después de leerlo me quedo, más allá de la historia, con los personajes y el narrador. El narrador es de diez, a la altura de otro caso extraño en la literatura, el de JD Salinger y el personaje que creó para El Guardián entre el centeno: aquel Holden Caulfield es una voz robusta, aunque en otro registro que nada tiene que ver, por supuesto, con la inocente Jean Louise Finch (Scout) de "Matar a un ruiseñor", pero al fin de cuentas, comparte esa potencia de voz narrativa tan inolvidable.

Cuenta la historia que la decisión de un narrador en primera persona y testigo fue una sugerencia de la editora Tay Hohoff. No sé si será cierto o no, pero lo que está claro es que fue un acierto viniera de donde viniera la idea. (si tienen curiosidad leer artículo en NewYorkTimes aquí). Sólo desde la inocencia de los ojos de una niña de ocho años, sólo desde su mirada idealista, se podía limpiar de moralina (como le gusta decir a una buena amiga mía) esta historia de racismo, injusticia y derechos sociales. Un narrador en tercera persona hubiera hecho esta novela un tanto insoportable de leer. El tono se mantiene firme, sin desbalances durante toda la obra y me tuvo enganchado a la trama de principio a fin, a pesar de las múltiples escenas, aparentemente irrelevantes, pero que necesariamente debían ser contadas para dotar de claridad al escenario, porque los paisajes y gentes de Maycomb son un personaje más que necesitaba ser muy bien retratado y sin el que difícilmente hubiéramos podido anclarnos a la trama.

La escritora Harper Lee con su gran amigo Truman Capote
que sirvió de inspiración para uno de los personajes,
el pequeño Dill.
(Foto extraída de Google Images)
En cuanto a los personajes, están muy bien retratados, sobre todo el abogado Atticus Finch, que comparte protagonismo con la pequeña Scout. Se podría decir que se trata de un bueno-bueno, sin aristas, un héroe de manual: padre de dos niños huérfanos de madre, de gran integridad moral, luchando contra viento y marea por los derechos civiles, defendiendo a un negro acusado de violar a una mujer blanca seguro de llevar todas las de perder,… Sin embargo, este bueno-bueno se hace necesario (sobre todo puesto en el contexto de la época en que fue escrita la novela) y no podía ser de otra manera, al fin y al cabo, está visto por los admirados ojos de su hija. Además, es el vehículo del que se vale la autora para ejercer ese contraste entre la justicia y la injusticia que hace que se instale en las entrañas del lector ese desánimo de

28 marzo, 2016

Reseña: "Matar a un ruiseñor" de Harper Lee:

     “La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno”.

La acción de “Matar a un ruiseñor” se sitúa en el pueblo imaginario de Maycomb, en Alabama. Allí vive la narradora, la pequeña Scout Finch junto a su padre, Atticus, un abogado viudo, y su hermano mayor Jem. Durante
Editorial: Ediciones B
ISBN: 9788490701218
Páginas: 410
los veranos los niños jugarán con otro amigo, Dill, que reside con su tía. Los chicos se sentirán atraídos e hipnotizados por un vecino, Boo Radley, al que no consiguen ver y del que sólo conocen rumores ya que los adultos se niegan a comentar sobre él. Éste vigilará a los niños y se hará presente ante ellos a través de curiosos regalos que les dejará en el interior de un árbol.

El padre intenta educar a sus hijos según unas pautas y valores de dignidad, decencia e igualdad que chocan con la sociedad del momento

“Cuando nos regaló los rifles de aire comprimido, Atticus no quiso enseñarnos a disparar. El tío Jack nos instruyó… Atticus le dijo un día a Jem: Preferiría que disparaseis contra botes vacíos en el patio trasero, pero sé que perseguiréis a los pájaros. Matad todos los arrendajos azules que queráis, si podéis darles, pero recordad que matar un ruiseñor es pecado”.

Atticus acepta defender como abogado a un negro, Tom, al que se acusa de violación de una mujer blanca. Toda la sociedad les da la espalda mostrando “la enfermedad de Maycomb, que personas razonables se pongan a delirar en cuanto surge algo relacionado con un negro”.

Consigue probar la inocencia de Tom pero el jurado compuesto sólo de blancos lo declara culpable

“Atticus había empleado todas las armas de que disponía
Portada 1ª edición
un hombre libre para salvar a Tom Robinson, pero en los tribunales secretos de los corazones de los hombres, Atticus no tenía ninguna posibilidad”.

La población negra sabe que era un caso imposible y que Atticus ha hecho todo lo que estaba en sus manos y así lo hace patente ante los niños

“Miré alrededor… los negros se ponían en pie. La voz del reverendo Sykes sonaba tan distante como la del juez Taylor.-Señorita Jean Louise, póngase en pie. Pasa su padre.”

Los niños no comprenden que ante la genial defensa de su padre, se pierda el juicio

“Ahora le tocó a Jem el turno de llorar…-¿Cómo han podido hacerlo, cómo han podido?-No lo sé, pero lo han hecho. Lo habían hecho en ocasiones anteriores, lo han hecho esta noche y lo harán de nuevo, y cuando lo hacen… parece que sólo lloran los niños”.

Tom, aunque ha sido informado de que se apelará la sentencia, sabiendo que terminarán matándolo, decide huir y es asesinado.

Bob Ewell, el padre de la chica que supuestamente fue violada, no olvida la humillación que sintieron él y su hija ante toda la ciudad y decide vengarse de todos aquellos que tuvieron algo que ver, escupe públicamente a Atticus, intimida a la viuda de Tom, entra en la casa del juez y por último ataca de noche a Jem y Scout cuando vuelven hacia su casa. Los chicos son ayudados y rescatados por un personaje misterioso que resulta ser Boo Radley.

El sheriff encuentra muerto a Bob Ewell con un cuchillo en el pecho. Atticus piensa que lo ha matado Jem y no concibe el ocultarlo porque no quiere que su hijo inicie su vida con algo tan terrible sobre sus hombros. El sheriff lo
Mural de Monroeville
convence de que con el tamaño del niño y un brazo roto habría sido imposible que lo matara, que Ewell cayó y se clavó el cuchillo y que no piensa comunicar a la ciudad que Boo ayudó porque sería un pecado exponerlo ante la gente

“Soy el sheriff de Maycomb… Sé todo lo que ha pasado aquí desde que nací. Un muchacho negro ha muerto sin merecérselo, y el responsable de ello ha fallecido también. Deje que los muertos entierren a los muertos esta vez, señor Finch”.

La novela centra su trama en

03 marzo, 2016

Reseña "La muerte juega a los dados" de Clara Obligado

Así es la vida

Abro la ventana del hotel. El cielo se ha puesto azul turquesa y empiezan a encenderse las luces. Me encanta Buenos Aires de noche. Cada luz es una ventana, cada ventana una vida”

  • Nº de páginas: 232 págs.
  • Editorial: PAGINAS DE ESPUMA
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788483931806
La muerte juega a los dados es un libro de cuentos, dieciocho cuentos engarzados a modo de puzle por un fino hilo conductor, las vivencias de tres generaciones de los Lejárrega, un siglo en la vida de una saga familiar de la alta burguesía bonaerense.

ClaraObligado (1950), nacida en Buenos Aires, y exiliada en España en el año 1976 a causa del terror de la dictadura militar argentina, plantea al principio del libro, la posibilidad de leer los cuentos de forma aleatoria, sin respetar la estructura programada, apunte que incita a pensar en Rayuela.

Efectivamente, el orden de la lectura, en este caso, no tiene por qué influir en las sensaciones finales, en las emociones de los recuerdos, de los sueños, de los fantasmas, de los secretos, de la memoria, en definitiva, de la historia personal que se cuenta. Si aceptamos la premisa de leer desordenadamente los cuentos, también podemos hacer el ejercicio de escoger una página al azar, de saborear la belleza del lenguaje, un lenguaje sencillo, y a la vez muy rico. El lector no puede compartir las palabras de Leonora: “las cosas bellas nunca sirven para nada”

Los cuentos son como los ingredientes de una ensalada, una ensalada que fusiona sabores y aromas, texturas y matices, y que, como afirma la autora en la pequeña introducción, tiene mucho de mestizaje, mezcla relatos de diferentes estilos, mezcla el idioma, hay castellano español, castellano argentino, castellano mexicano, la voz depende del lugar donde se desarrolla el cuento. A esta riqueza lingüística y de géneros narrativos, hay que añadir también, la precisión de los retratos psicológicos de los personajes y

01 diciembre, 2015

Reseña "Cañas y barro"

La barca deslizábase a lo largo de la Dehesa y pasaban rápidamente ante ella las colinas areniscas, con las chozas de los guardas en su cumbre; las espesas cortinas de matorrales, los grupos de pinos retorcidos, de formas terroríficas, como manojos de miembros torturados. Los viajeros, enardecidos por la velocidad, excitados por el peligro que ofrecía la embarcación arrastrando una de sus bordas a ras del lago, saludaban a gritos a las otras barcas que pasaban a los lejos y extendían su mano para recibir el choque de las ondas conmovidas por la rápida marcha”.

Título: Cañas y barro
Autor: Vicente Blasco Ibáñez
Editorial: La Esfera Cultural
No vi la serie Cañas y barro.
Me acerqué a este libro con curiosidad y temiendo encontrar algo trasnochado, una lectura envejecida. Nada más lejos de la realidad.
Intentaré explicar por qué.

SINOPSIS:

Tonet, el menor de la familia Paloma, saga de barqueros de El Palmar, vuelve de la guerra en Cuba y se reencuentra con Neleta, su antigua novia y amiga de la infancia, que se ha casado con un viudo mayor, gordo y enfermo, el hombre más rico del pueblo: el tío Cañamel. Tonet y Neleta empiezan una relación clandestina vigilados de cerca por la Samaruca, hermana de la difunta esposa de Cañamel, una mujer amargada y rencorosa.
El marido de Neleta muere y le deja su fortuna, siempre que nunca vuelva a unirse a otro hombre. En tal caso, Neleta perdería toda la herencia.
Neleta y Tonet continúan su relación a espaldas del pueblo, pero cuando Neleta se queda embarazada deberán tomar una trágica decisión si quieren quedarse con la herencia.


LOS PERSONAJES

El tío Paloma, el mejor pescador de la Albufera, duro, fanfarrón, orgulloso.
“¿Cuándo se había visto un Paloma con amo?”, “El tío Paloma, pálido de rabia al oír a su hijo, miraba fijamente una percha caída a lo largo de la pared, y las manos se le iban a ella para romperle la cabeza. Se la hubiera roto de ocurrir la rebeldía en otros tiempos, pues se consideraba con derecho después de tal atentado a su autoridad de padre antiguo.”

El tío Toni, hijo del tío Paloma, silencioso, disciplinado, trabajador, sufrido.
“Las mujeres de El Palmar alababan no menos sus sanas costumbres. Ni locuras con los jóvenes que se congregaban en la taberna, ni juegos con ciertos perdidos(...). Siempre serio y pronto para el trabajo, Tono no daba a su padre el menor disgusto”.

Tonet, el Cubano, nieto e hijo de los Paloma, hedonista, holgazán, codicioso: un dechado de virtudes que Blasco Ibáñez no intenta suavizar en ningún momento.
“Pero en la voluntad de Tonet nunca soplaba el mismo viento. La conmovían furiosas ráfagas de actividad y reaparecía después la calma de una pereza dominadora y absoluta”-.”

Neleta, la niña pobre que se enamora de su compañero de juegos, quien la deja por aburrimiento y la busca cuando ya no puede ser suya. Neleta cambia su suerte al casarse con el rico Cañamel y no está dispuesta a renunciar a cuanto tiene, cueste lo que cueste.
“(…) Un relámpago de alegría pasó por sus ojos; pero de inmediato se entenebrecieron, como si la razón reapareciese en ella y bajó la cabeza con gesto huraño e inabordable.
—¡Vés-te’n, vés-te’n! ´murmuró— ¿Es que vols perdre’m?”

El tío Cañamel: “Lo que él tenía era la enfermedad del rico: sobra de dinero y exceso de buena vida. No había más que verle la panza, la faz rubicunda, los carrillos que casi ocultaban su naricilla redonda y sus ojos ahogados por el oleaje de la grasa. (…). Y Cañamel avanzaba una pierna dentro de la barca, penosamente, con débiles quejidos, sin soltar a Neleta, mientras refunfuñaba contra las gentes que se burlaban de su salud”.

Sangonera, el borracho: “No, Tonet; él no podía trabajar; él no trabajaría aunque le obligasen. El trabajo era obra del Diablo: una desobediencia a Dios; el más grave de los pecados…”)

El pare Miqel: “Decíase que lo habían enviado allí de castigo, pero él parecía tomar su desgracia muy a gusto. Cazador infatigable, apenas terminaba su misa se calzaba las alpargatas de esparto, encasquetábase la gorra de piel, y seguido por su perro, metíase Dehesa adentro o hacía correr su barquito por entre los espesos carrizales para tirar a las pollas de agua”.
Su moral era sencilla: residía en el estómago. Cuando los penitentes excusaban sus

01 noviembre, 2015

Reseña II "Así empieza lo malo" de Javier Marías

Así empieza lo malo. Javier Marías
Alfaguara 2014, (Penguin Randon House Grupo editorial S. A. U.)


«(…) el mundo depende de sus relatores y también de los que oyen el cuento y lo condicionan a veces (…)».

Siempre que publico una reseña de un libro, me hago la misma ristra de preguntas, hasta dónde debo desvelar su argumento, hasta dónde doy pistas de su contenido, cuánto puedo revelar de la trama para que quien se acerque a la obra después de leer mi reseña no pierda la sorpresa, y, al mismo tiempo, no se sienta confundido o, peor aún, engañado.
Portada de la primera edición (2014)
Sin embargo, cuando se escribe para abrir el diálogo en un club de lectura, donde se supone que todos o la inmensa mayoría hemos leído la novela, parece que la cuestión tiene menos importancia… Pero sólo es pura apariencia, porque no siempre todo el mundo ha leído y quizá no sólo accedan a estas líneas los miembros de este Club.
No obstante en el caso de las novelas de Javier Marías, el asunto quizá adquiera un menor relieve, porque su obra se caracteriza por la tenue levedad de la trama, apenas cuatro pinceladas sobre las que teje su escritura que es lo importante. Y aún así, también en sus novelas hay sorpresa, hay giro inesperado, desenlace que no conviene proclamar, porque sería como decir en una novela de misterio que el asesino es el mayordomo, si es que el escritor descubre al homicida en las últimas páginas de su historia.
Creo, siempre lo he creído, que lo importante de la obra de Marías —y este caso no iba a ser menos, aunque no es tan obvio como en otras novelas— no anida, tanto en los hechos que narra, sino en cómo los narra.
Cuando acabé la lectura de esta novela, allá por los principios del último agosto, en mi diario dejé anotados estos dos párrafos:
«“Así empieza lo malo” (primer hemistiquio de un hermosísimo alejandrino shakesperiano: “Así empieza lo malo, lo peor queda atrás”) es una novela que —acaso siguiendo la senda de “Los enamoramientos”— es menos Marías que otras, y sin embargo no deja de serlo. Uno no puede saber si esta tendencia a cierto alivio en la densidad de sus letras, esta tendencia a hacer un poco más vigorosa la trama en sus libros, se debe a una lógica evolución de su autor, a cierto cansancio en su modo más tradicional de escritura, a un modo de plegarse a los intereses editoriales.
«A pesar de ser ésta una historia menos densa que otras, una historia donde suceden o, mejor dicho, se cuentan más cosas, es inconfundible la prosa del madrileño, su sello personal e intransferible, sobre todo el ritmo poético de su fraseo, la mirada lenta y detallada sobre cada minuto y cada persona, su deseo de avanzar, después de haber ahondado; este libro alberga una historia en la que el autor reflexiona no sólo acerca del deseo, como afirma la crítica, al menos la que he leído, sino también del rencor, del olvido, del perdón, del modo de asumir los agravios y daños causados por otros, para evitar que continúe la espiral del odio, para conseguir que la convivencia no sea una tortura o no sea la victoria del fuerte sobre el débil. »
El narrador inicia la novela con una reflexión que se debería tener muy presente durante toda su lectura: la referencia a un pasado que, a su vez, se remonta a otro tiempo más

30 octubre, 2015

Reseña "Así empieza lo malo" de Javier Marías

“No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia –menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menor sacudida y vuelan a la menor ráfaga”
Javier Marías es un autor cuyo estilo se reconoce en la primera frase que se lee.
Juan de Vere, el narrador, nos cuenta en su madurez, los sucesos de los que fue testigo cuando en 1980, con apenas 23 años, encuentra su primer empleo como secretario y ayudante del director de cine Eduardo Muriel. Juan contempla sin comprender el desprecio y maltrato psicológico con que Eduardo castiga a su mujer, Beatriz Noguera. Ambos mantienen una relación desdichada debido a algo imperdonable que sucedió en el pasado.
Muriel le encarga a Juan que investigue a un buen amigo de la familia, el doctor Van Vechten, del que le han llegado ciertos rumores turbios de un comportamiento indecente en el pasado. Juan llevará a cabo su investigación tomando cuestionables iniciativas que le conducen a espiar a Beatriz, salvarle la vida en su intento de suicidio y contemplar con el tiempo como ésta acaba consiguiendo su propósito.

AMBIENTACIÓN Y ESTILO

La novela está ambientada en el Madrid de los ochenta, tras los años tensos posteriores a la muerte de Franco, cuando se transige con los delitos y circunstancias que tuvieron lugar en los cuarenta años anteriores.
El estilo es el habitual de Marías, con una voz narrativa en

01 octubre, 2015

Reseña "La chica del tren" de Paula Hawkins

Título: La chica del tren
Autora: Paula Hawkins 
Sinopsis:
Dos parejas y una mujer, Rachel, que transita entre ellas. La primera es la formada por Megan y Scott; la otra es la de Tom y Anna. Tom antes de casarse con Anna lo estuvo con Rachel que vive en casa de Cathy, una amiga de colegio. Rachel deseaba tener un hijo y al no conseguirlo mientras estuvo casada con Tom cae en depresión y se echa en brazos del alcohol. Por este motivo ha perdido el trabajo, algo que ha ocultado a su compañera de piso Cathy. Para mantener a ésta en el engaño todos los días toma el tren como hacia cuando trabajaba. Como siempre al pasar por delante de las casas donde el tren se detiene por culpa de un semáforo, Rachel mira el interior de las mismas e imagina la vida que hacen sus habitantes. En especial se fija en el n°23 de la calle (ella vivía de casada con Tom en el 15) y allí ve a un hombre y una mujer (Jess y Jason en su imaginación; Megan y Scott cuando conozca sus nombres reales). Concretamente un día ve que Jess / Megan se está besando con un hombre que no es Jason / Scott.

Comentario
La novela está escrita en 1ª persona y redactada en forma de diario, concretamente hay tres diarios que corresponden a cada una de las tres mujeres protagonistas. La cronología es sucesiva en el caso de los diarios de Rachel y Anne que se complementan mutuamente sucediéndose en el tiempo, mientras que el diario de Megan se inicia antes del de Rachel para que así tengamos noticia de los antecedentes de su historia. Los tres diarios son lineales en su interior. Su organización es mañana, tarde, noche y van datados como sucede con estos escritos. El de Rachel, principal personaje, se inicia el viernes 5 de julio de 2013 y acaba el 10 de septiembre de 2013 si bien en este final hay más dilación entre unas anotaciones y otras (la anterior es del 18 de agosto de 2013); el diario de Megan comienza un año antes, concretamente el 16 de mayo de 2012 (este diario tiene más diferencia entre unas entradas y otras: 14/8/2012 - 16/8/2012 - 20/9/2012 - 25/9/2012 - 2/10/2012 - y así); y el de Anne se inicia el 20 de julio de 2013 y se entrevera con el de Rachel de manera que para cambiar de focalización (Rachel - Anna) o para explicar los sucedidos las anotaciones de uno y otro diarios se suceden alternándose en las fechas e incluso se duplican éstas a fin de que nada quede fuera de foco.

La pregunta que me hago es: ¿esta forma de relato seriado en entradas de diario tiene alguna ventaja? Yo no veo ninguna. Es más al mantener, como es lógico, 1a persona narrativa se incurre a veces en reiteración y hasta en inverosimilitud. Llega a darse el caso de que algunos personajes llegan a relatar hasta el momento previo al de su fallecimiento. Pienso por ello que la autora utiliza este recurso sólo para justificar la sucesión de los acontecimientos, pero no logra soslayar, pese a tratarse de diarios, su evidente presencia y su férrea dirección de la narración. ¿Bueno, malo? Pues no lo sé. A mí en concreto no acaba de gustarme.

La autora Paula Hawkins
La historia transcurre en el espacio que recorre una popular línea de ferrocarril de cercanías, la que va de Ashbury, donde la protagonista vive acogida por su amiga de instituto Cathy, y la estación de London Euston. En estos lugares y en especial en Blenheim Road, en los números 15 y 23 donde viven las parejas de Anna y Tom, y de Scott y Megan, es donde transcurre la acción. También, dada la ubicación ferroviaria el subterráneo para salvar las vías ocupa también un importante espacio en la historia, pues es en él donde tiene lugar la agresión que sufre Rachel y donde su mente alcohólica se pierde en su oscuridad.

La narración no presenta dificultad alguna y usa un léxico en exceso cotidiano sin figuras y con escasas referencias culturales a nada. En este sentido hay una alusión a Ted Hughes y Sylvia Plath cuando presenta la traición de Megan vista por Rachel desde el tren; luego se menciona a un personaje de una serie de novelas de misterio inglesas para niños muy populares en Inglaterra (Nancy Drew) y por último hay una referencia a Ted Bundy, un asesino en serie de mujeres famoso en Inglaterra durante los

01 agosto, 2015

Reseña de "Salmo 44" de Danilo Kis

Título: Salmo 44
Autor: Danilo Kis
Editorial: Acantilado
Páginas: 125
ISBN: 978-84-16011-29-2

Crítica: +Juan Carlos Galan 

Lo primero que hice nada más finalizar la impactante lectura de este breve relato fue buscar el Salmo 44 que da título a la novela. El tal salmo, junto a otros 149, forma parte del Libro de Salmos del Antiguo Testamento perteneciente a los Libros Sapienciales. Consta de 27 versículos en los que el pueblo de Israel, tras mostrar su amor y servicio constante a Dios, se lamenta de que éste no los socorra ahora que lo necesitan especialmente: “Nos entregaste como ovejas al matadero/ y nos dispersaste entre las naciones; / … / Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, / a la risa y al escarnio de los que nos rodean; / hiciste proverbial nuestra desgracia / y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo”.

Finaliza el Salmo con unas preguntas –auténticas imprecaciones- a un Dios ausente, ciego y sordo: “¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? / ¡Levántate, no nos rechaces para siempre! / ¿Por qué ocultas tu rostro / y te olvidas de nuestra desgracia y opresión?

Sinopsis:
En el campo de exterminio de Auschwitz a uno o dos meses de su liberación definitiva por los aliados Zana, Marija y Polia se preparan para escapar antes de que los nazis decidan acabar con todos los encerrados allí. Polia está gravemente enferma por lo que Zana decide dejarla (de hecho muere en su jergón antes de la huída). Las otras dos mujeres más Jan, el niño de pocos meses que ha tenido Marija, fruto de su relación con otro preso, Jakob, médico ayudante forzoso del doctor Nietzsche, aguardan para emprender la huída la señal que les hará Mask, auténtico Deus ex Machina, que mueve los hilos de la resistencia en el campo pero del que nadie sabe nada ni conoce su cara.

Durante las dos o tres horas que deben transcurrir antes de iniciar la marcha, Marija dormita y los recuerdos acuden a su mente de manera desordenada: La vida en el gueto antes de su traslado en un tren de carga hasta el campo de exterminio, las filas de cuatro en fondo que dirigen hacia las “duchas” de las que nadie regresa, el encuentro íntimo con Jakob, la comunicación de que lleva un hijo suyo en su seno, la tremenda dificultad con que dentro del campo se viven

30 junio, 2015

Reseña de "La metamorfosis" de Franz Kafka

Han pasado cien años…

...y La metamorfosis de Franz Kafka (1883–1924) sigue gozando de buena salud. Cuando el lector se acerca a novelas de esta categoría, comprueba que los males que agobian al mundo occidental, no han variado mucho con el paso del tiempo. Estamos ante una fábula que puede ser una fidedigna representación del circo en que vivimos.
La metamorfosis es una de las pocas obras de Kafka, que vio editada en vida. Se trata de una novela corta del género fantástico, que sin embargo, retrata con destreza varios de los problemas del mundo occidental, tales como la soledad, la incomunicación, la enfermedad, el egoísmo, la cobardía, el rechazo al diferente o las tensiones laborales. Una novela que se lee de un tirón; de estructura sencilla, consta de tres capítulos, y en cada uno de ellos, Gregor traspasa la puerta de su habitación, que conecta con el cuarto de estar de la casa donde reside con sus padres y hermana. Sin vaguedades, desde la primera línea, Kafka introduce al lector en la fábula:
Una mañana, tras despertar de un sueño intranquilo, Gregor Samsa se vio en su cama trasformado en un monstruoso bicho.
Franz Kafka
En la obra del genio checo, maestro del cuento, es frecuente el uso de animales para criticar las conductas del hombre y su relación con la sociedad. Topos, chacales, caballos, chimpancés, sirenas, buitres, ratones, gatos o perros, forman parte de la variopinta fauna de cuentos y relatos de Kafka, que Anagrama publicó en el año 1990, bajo el título Bestiario, Once relatos de animales, con edición y prólogo del profesor Jordi Llovet.
La sinopsis de La metamorfosis es de sobra conocida hasta por aquellas personas ajenas a su lectura: Gregor, un representante de tejidos, debe coger el tren que le lleve al trabajo, sin embargo, al verse convertido en un bicho, se siente confuso; al otro lado del tabique, la familia y el apoderado le apremian para que no se demore, estos personajes no pueden hacerse una idea concreta de qué está pasando. Con estas premisas, Gregor/Kafka, un joven solitario y fracasado, que aborrece la disciplina de un trabajo monótono y poco atractivo, y que está sometido a la dictadura paterna, amanece de pronto inmerso en una nueva realidad, una nueva situación que es incapaz de evaluar. Gregor ha perdido la capacidad humana, se ha convertido en otra cosa, en un estorbo que hay que alimentar y cuidar, en algo horrible que llega a ser detestado incluso por la familia; en definitiva, en un marginado en su propia casa. Esta transformación cambiará radicalmente las relaciones de Gregor con la familia y con la sociedad.
Pero, ¿qué pretende trasmitir el autor con esta novela? Pongámonos en antecedentes,

01 junio, 2015

Reseña de "Relojes muertos" de Eva María Medina

Título: Relojes muertos
Autor: Eva María Medina
Nº de páginas: 165
Edita: Playa de Ákaba
ISBN: 978-84-16216-25-3
Por Luis Vázquez, (@balborraz)

Al finalizar Relojes muertos las manecillas de mi reloj se quedaron paradas. Leí la novela casi del tirón y en cierto modo quedé noqueado. No sé si fue el instinto de supervivencia o mi incondicional afecto por «Los soprano», lo cierto es que tamborileaba en mi cabeza aquella mítica frase del bueno de Gandolfini: «hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces al día». En cualquier otra ocasión me hubiera animado más, pero tras vivir en la mente de un esquizofrénico, empezaba a asimilar esa canción de Sabina que decía que «no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió».

Gonzalo Márquez, protagonista principal y narrador en primera persona de Relojes muertos, padece esquizofrenia. Hombre culto que ha bebido de la obra de Kafka, Neruda, Delibes, Kundera o Pedro Salinas, comienza la narración de la novela durante sus últimas horas en el psiquiátrico donde está ingresado, para regresar en breve, tras recibir el alta médica, al mundo exterior con la esperanza de comenzar una nueva vida. Excesivamente observador, la vuelta al hogar y a su antiguo puesto de trabajo le llevan a escrutar el territorio, «Todos los objetos estaban en su sitio. Las paredes no se habían movido», un campo de acción que reconoce, pero en el que se siente ajeno, fuera de lugar. Intenta adaptarse, pero los recuerdos e imprecisiones van minando progresivamente su pensamiento, formando el caldo de cultivo adecuado para el rebrote de la enfermedad, universo donde convergen el resto de personajes de la obra. Producto de su estancia en el sanatorio conserva la amistad trabada con el alcohólico Gregorio, los recuerdos de Herminia, cuya presencia de su hijo muerto percibe con vida entre los pacientes, y a su nueva pareja, Ángela, con quien comparte cama y mantel. Podrían ser pilar sólido para un nuevo comienzo, pero pronto comienzan a surgir en su mente las imágenes de su amiga Sara, cuyo recuerdo impreciso previo al internamiento le vinculan con unas manos ensangrentadas que no acaba de entender y le anclan angustiosamente al pasado. Junto al mimo del Retiro y uno de sus vecinos del que imagina conversaciones con un reloj de pared, conforman un grupo de  personajes que laten al compás del tiempo perdido, en anhelada espera de echar a andar el engranaje del reloj parado de sus vidas.

Gonzalo describe la percepción de su realidad con precisión de relojero, «Al entrar en el metro, me vi desde fuera. Bajaba las escaleras de un modo mecánico. Los demás lo hacían igual. Éramos ratones, dando vueltas y vueltas a una rueda interminable, infinita.» «Ya me había pasado otras veces, ese desdoblamiento. Intenté no darle importancia», y se la transmite al lector en cada una de sus explicaciones «Lo miro, examinando a modo de autopsia cada detalle, radiografiando su interior para extraer aquello que busco»,  percibiéndose cómo la enfermedad va lentamente apoderándose de su mente, cómo situaciones cotidianas van volviéndose insoportables, «En mis ojos se repetían las muecas de los compañeros. Yo era el plancton y ellos los peces que me rodeaban, picoteándome. Empecé uno de esos diálogos en los que solía enredarme escindiéndome en dos», incluso las miradas más inocentes se tornan dolorosas, «los niños me miraban como adultos acusadores» «Las miradas, notaba las miradas en la nuca, como si horadasen», resultado de la burlona realidad que le toca vivir, de ese patente callejón sin salida que extrapola a su cuaderno imaginando la historia de otro: «Un hombre está leyendo. Le molesta el ruido que hace el reloj de la pared. Se le hace insoportable. Ese tictac repetitivo, monótono. Cuando no aguanta más lo tira al suelo, destrozándolo. Vuelve a leer. No puede concentrarse. Echa de menos ese ruido que antes le desesperaba. Levanta el reloj y coge los trozos, poniéndolos en su sitio. Las manecillas marcan la hora a la que se detuvo. Once menos cuarto. Se sienta frente a él y espera a que sea la hora

Relojes muertos es la primera novela de Eva María Medina, autora que me ha sorprendido gratamente con esta narración valiente sobre un tema tan complejo, afrontado con la dificultad añadida de novelarlo en primera persona y por un personaje del sexo contrario; una ópera prima que no dejará indiferente a ningún lector, y que será difícil olvidar. Al estar narrada por una mente enferma no caben esperarse proverbios magistrales, pero en ella se suceden frases labradas con precisión, que dentro del contexto, convierten frases banales en otras preñadas de una verdad desgarradora «Todos necesitamos que alguien nos mire»; una obra muy elaborada donde supuestas metáforas, tristemente no lo son «Al pasar por el escaparate de una librería, una mujer me sonrió desde la portada de un libro».  No es fácil incorporar al lector en la mente de un esquizofrénico, con su percepción de la realidad, sus angustias e inconexiones, su lucidez y relaciones sexuales, resultado que Eva María logra a la perfección auxiliándose en la brevedad de sus oraciones, llegando en ocasiones a producir vértigo; no en vano causará pavor en más de un lector al verse reflejado en alguna de las reacciones o pensamientos del protagonista. 

Un consejo; antes de comenzar su lectura, pongan el despertador; les será más fácil volver a la realidad, a la otra realidad.

Crítica: Por Luis Vázquez, (@balborraz)